Mis Discos: junio 2007

viernes, 29 de junio de 2007

The Traveling Wilburys Vol.1

Supe de la existencia de los Traveling Wilburys el año 90, cuando una vez en el ya legendario programa de videos "Sábado Taquilla", pasaron un video de unos tipos que iban en un tren. Ahí vi que estaba George Harrison y quedé descolocado. ¿No era un video de un grupo que no era Los Beatles? Se trataba de los Traveling Wilburys y la canción era de su segundo LP, Vol.3 (el 2 nunca apareció).

Por esa época vi ese álbum en cassette en la Feria del Disco de Suecia y, falto de dinero, no lo compré... o quizás no me convencía lo suficiente. Lamentable error, que fue doble. Nunca más lo he vuelto a ver hasta el día de hoy. Y eso que pude haberlo tenido años después. El 2001, por un ex pololo de mi hermana, supe que había una copia en CD en una disquería de San Fernando. No lo compré. Digamos que dilaté la cosa como un año y, cuando me decidí, no sólo no estaba el disco, ¡sino que había desaparecido la disquería! Y así, como se dice o escribió Lennon en alguna canción, "no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes". De ahí en más conseguir un disco de los Wilburys se convirió en un desafío.

Busqué en Amazon y estaba descontinuado; las copias que se vendían estaban carísimas. Hasta que un día, hace un año y medio aproximadamente, por pura casualidad encontré el Vol.1 en un remate de cassettes. Estaba impecable y suena excelente. Y, para mejor, hace un par de meses me encontré una copia en vinilo hecho en Alemania, que se escucha espectacular.

¿Y quiénes son los Travelling Wilburys? Excelente pregunta. En mi opinión, musicalmente hablando -con sus notables excepciones, obvio- la década del 80 fue bastante deficiente. La mayoría de los grupos y cantantes de los 60 declinaron mucho e hicieron discos francamente mediocres (Paul McCartney, Press to Play) o directamente malos (Eric Clapton, August). Sin embargo, a fines de la década, un puñado de ellos comenzó a colaborar y se produjo el milagro. Bob Dylan, George Harrison, Tom Petty, Jeff Lynne (ELO) y el mítico Roy Orbison armaron este grupo de bajo perfil, los Travelin Wilburys, y la rompieron.

Esos cuatro años fueron muy fecuendos. Además del Vol. 1 y Vol. 2 (1990), colaboraron en conjunto en una serie de álbumos de buena factura: el excelente Cloud Nine de Harrison (1987), el muy buen Armchair Theatre de Jeff Lynne (1990) y Mistery Girl (1989), de Orbison, entre otros.

El asunto es que el Vol.1 consiste en estas cinco estrellas de la música en plan de entretensión y sin pretensiones. A eso le ayudó la producción tipo ELO de Jeff Lynne -que particularmente a mí me gusta mucho- que hace que canciones como Las Night sean una joya. Además, está el ya clásico Handle With Care, que curiosamente todavia dan en la radio. En general, los músicos se van turnando las canciones y en algunas cada uno interpreta un pequeño extracto. Lo de Orbison, en todo caso, es notable. Su voz tiene ese romanticismo y esa elegancia que elevan el disco a un nivel superior. Ello contrasta con timbres rasposos de Dylan y Petty; todavía no puedo distinguir bien quién de ellos canta qué en el disco, ya que suenan muy parecidos.

Lo malo fue que entre el Vol. 1 y el Vol. 3 Roy Orbison murió. Dicen que el segundo disco (Vol. 3) de los Wilburys no es tan bueno como el primero, por esta razón. No lo sé. Intentaré averiguarlo.


Año: 1988
Producción: Jeff Lynne
Copias: 2 (1 cassette, 1 vinilo)


jueves, 28 de junio de 2007

Bluesbreakers: John Mayall With Eric Clapton

Hay discos y discos, pero éste es uno fundamental en cualquier discoteca. O sea, para aquellos que ven a Eric Clapton tocando "Tears en Heaven" o sacando alguno que otro mediano éxito, o que se preguntan "y qué tanto con este tipo y cómo toca la guitarra", tienen que escuchar este álbum. En mi opinión, toca incluso mejor que en el mítico grupo Cream, que formaría después con Jack Bruce y Ginger Baker.

Yendo atrás en el tiempo, fui a ver a Clapton cuando vino al Estadio Nacional de Santiago de Chile en 1990. Y quedé loco. Porque ahí Eric tenía poco más de cuarenta años, venía con toda la onda de un buen disco como Journeyman y todavía no lo habia impactado la muerte de su hijo. Así es que el tipo se despachó un recital impecable, con Wonderfull Tonight, I Shot The Sheriff, Cocaine y otras. Fue un manual de buena música.

Y, bueno, después de aquello -septiembre del 90- quería conseguirme todo lo que hubiera de Clapton por ahí. Con el pequeño obstáculo de que en Chile, por esos años, no había mucho disco importado como ahora, no estaba Internet, había poca variedad de títulos en cassettes y, bueno, había que arreglárselas para conseguir los discos. En eso operaba legalmente una tienda de arriendo de CDs. ¡Sí, arriendo de discos!!! Se llamaba La Vitrola (en calle Las Bellotas) y obvio, ahí te vendían los cassettes para piratearlos. Y no, no existían los CDs regrabables.

Yo ya había pasado por algún disco de Cream y algo de los Yardbirds. Buenas cosas sí, pero no sé si tan impresionante. Hasta que arrendé, circa año 92, el "Bluesbreakers con Eric Clapton". ¡Qué lo parió!!!!! Impresionante. ¡Cómo toca la guitarra este hombre!!! Con razón el disco hizo historia y a partir de ahí decían "Clapton is God". Lo que hace en All Your Love, Hideaway, Double Crossing Time... bueno, en prácticamente todas las canciones donde hay una guitarra, es fuera de serie. Siempre te sorprende, nunca va a donde uno se imagina. En este disco, incluso, se permite el lujo de cantar por primera vez (Rambling on my Mind) y hasta de hacerle una copia al riff de Day Tripper de The Beatles (si no, escuchen la interpretación de What I'd Say).

Si bien los otros miembros de la banda son mirados en menos (en el librito adentro ni los nombran), no lo hacen mal. La excepción, obvio, es John Mayall, que tiene una voz sufrida y distinta. No canta como negro, pero tampoco como blanco.... y eso le da un sello especial.

En mi opinión, si el gran Eric hubiese hecho sólo este disco, hubiera sido grande por siempre de todas maneras con muchos merecimientos.

Año: 1966

Producción:

Copias: 2 (CD remasterizado, 2001; Cassette copiado, 1992)

Johnny Cash: American Recordings

La primera vez que escuché a Johnny Cash no sabía que era él. Fue hace unos siete años aproximadamente. Yo no era ni soy un seguidor de U2, pero por alguna razón, en la casa de un amigo estaba puesto el Zooropa (1993). El disco, que me gustó bastante, traía una canción al final: "The Wanderer". Y el que cantaba ahí, para mi desconcierto, no era Bono, sino que alguien más bien parecido a Elvis.

En esa oportunidad, creo que escuché la canción un par de veces más. En el booklet del disco, no sé por qué, pero no leí nunca que el que cantaba esa canción era Johnny Cash. Y hasta ahí quedé.

Años después, en la revista Rolling Stone leí un par de comentarios sobre su disco Amercian IV y un álbum que apareció al poco de que muriera. Pero no sabía nada más. Hasta que un día, investigando por ahí, encontré que Kris Kristofferson, a quien había comenzado a escuchar, decía que había tenido el honor de que una de sus canciones había sido interpretada por Cash. Y ahí me dije: "tengo que escuchar a este tipo".

Busqué en algunas disquerías locales y no encontré gran cosa. Entonces, compré por Amazon "Live at San Quentin" y me "cashifiqué". Aunque todavía no vislumbraba lo que estaba por venir...

Hace un par de años, en un remate de cassettes, encontré American Recordings. Había visto que en Amazon era un "essential recording" y, claro, como estaba muy barato, lo compré. Cuando lo escuché quedé petrificado. La voz gruesa y la guitarra, nada más. Era una dimensión de Cash que en San Quentin y en Folson Prison no había dimensionado. Una canción era mejor que la otra. Tan simples, tan profundas, con letras tan claras. Historias de redención, de pobreza, arrepentimiento y de cowboys. Nunca se me había ocurrido ver el lejano oeste de ese modo.

De alguna manera, esas 13 canciones significaban mucho: la vinculación con la tradición de la música estadounidense (que, le guste a quien le guste, tiene mucha influencia en el mundo occidental actual) y el espíritu del siglo XIX y comienzos del XX que podía vivirse en ese país; una voz extraordinaria y un carácter interpretativo como pocas veces había escuchado, y melodías excelentes. Nótese que sólo algunas canciones son compuestas por Cash y que, quizás, ni siquiera sean las mejores. Pero su capacidad de reinterpretar y de "cashificar" es extraordinaria. Como alguna vez leí, "podria leer la guía telefónica y transformarlo en una obra de arte". Me gustan todas las canciones y unas más que otras, pero las que me dejan así, helado, son: Why Me Lord, Oh Bury Me Not, Bird on a Wire (IM-PRE-SIO-NAN-TE) y Down There By The Train.

Año: 1994
Producción: Rick Rubin
Copias: 4 (3 cassettes, 1 CD).